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Significativo estudio de esta institución estadounidense, que analiza el grado de satisfacción que merecen, en una muestra de países “emergentes o en vías de desarrollo”, sus respectivos regímenes políticos. A recalcar el dato de que este grado de satisfacción (o descontento), Pew Research Center lo ha investigado con referencia al sistema político de estos países, y no al del comportamiento de sus gobernantes  en concreto. No obstante, hay que admitir que el modo en el que las clases dirigentes ejercen sus funciones influye en buena medida en el resultado de la encuesta.  

Todo este meritorio trabajo hecho por Pew es muy completo, por lo que mi modesta aportación se limitará a comentarlo brevemente, más que a traducirlo.

Political Dissatisfaction High in Middle East and Latin AmericaEl gráfico agrupa a los países investigados por zonas geográficas del mundo, y excluye, por razones obvias, a China, Ucrania, y Vietnam.

Al principio de este artículo he entrecomillado lo de “emergentes o en vías de desarrollo” porque algunos países incluidos en esta lista, sobre todo de África y Latinoamérica, no está nada claro que estén en esta categoría de “emergente o en vías de desarrollo”, sino más bien parece que todo lo contrario; además hay dos, uno en Latinoamérica y otro en África, que hasta no hace mucho eran países plenamente desarrollados; es obvio que estos dos países están en retroceso y su crecimiento es decididamente negativo, por lo que podríamos calificarlos de países “sumergentes” en lugar de “emergentes”.

Los gráficos que Pew facilita al lado de cada país indican en color marrón (izquierda) el porcentaje de población descontenta y en color verde (derecha) el porcentaje de población contenta o satisfecha.

Como dato curioso resaltar que, en algunos raros casos, el grado de satisfacción parece inversamente proporcional al desarrollo económico y social.

Estos países están agrupados en cinco zonas geopolíticas que son Oriente Medio, Asia, Latinoamérica, África, más dos países de Europa del Este, Polonia y Rusia, en los que se produce el paradójico fenómeno antes comentado, en Polonia hay un 61% de población insatisfecha con su sistema político, en contraste con Rusia, con el 33% de descontentos; la renta, desarrollo, y bienestar social de Polonía, país miembro de la “Unión” Europea, son superiores a los de Rusia, y, en cuanto al régimen de libertades individuales, en Polonia estas son también más completas que en Rusia. Bien es cierto que Rusia ya no es la Unión Soviética de antaño, y que la mejoría es considerable, quizá aquí, en el caso ruso, pesen mucho más la esperanza y la satisfacción subjetiva por la tendencia a futuro, que la situación actual.

Oriente Medio: los países de este área arrojan los resultados más previsibles, con Jordania el país con más satisfechos, y el único en el que estos están en mayoría. El que tiene más porcentaje de insatisfechos es Líbano, país que antaño era próspero, lo llamaban la Suiza de Oriente Medio. El descontento en Egipto y Tunez son consecuencia de la llamada “Primavera Árabe”, que más bien fue un empacho de urnas que pretendía beneficiar a los Hermanos Musulmanes, que resultaron ser unos terroristas de mucho cuidado, demasiado fundamentalistas para confiarles labores de gobierno, vertieran lo que vertieran las urnas. Los demás resultados entran dentro de lo normal, tan sólo a destacar la radicalización islamista de Turquía, por parte de Erdogán, su presidente; a recordar como anécdota que manifestó su deseo de construir una mezquita en Cuba, y, en el terreno de lo más serio, también conviene recordar que Turquía es miembro de la OTAN y eterno aspirante a ingresar en la “Unión” Europea; su valedor más serio para esto último fue el presidente que hubo hace poco en España, el por suerte ya ex presidente Rodríguez Zapatero.

Asia: A destacar el porcentaje de satisfechos (mayoría) en la paupérrima Bangladesh, 60%, y en Filipinas, 61%, superior, en este último país, a los de desarrollo más rápido Indonesia y Tailandia, probablemente porque anteponen las libertades individuales a todo lo demás; los otros países estudiados en la zona dan resultados normales de acuerdo con sus circunstancias, siguiendo siempre el criterio de que en Asia se valoran mucho la libertad individual y la libre iniciativa. El ejemplo reciente de Hong Kong, que no está en la lista, es una prueba válida de ello.

Latinoamérica: lo primero que llama la atención son los dos primeros países de la lista, Nicaragua y el Salvador, los únicos con mayoría satisfecha con su sistema político, 66 y 53 % respectivamente; esto lo atribuyo, y sólo es mi opinión, al Síndrome de Estocolmo. El caso de Venezuela es uno de los que aludía de país desarrollado que ha dejado de serlo y que mantiene un crecimiento inverso; país sumergente, todo lo contrario de lo que es un país emergente, y el relativo poco margen que, dada la situación desastrosa que sufre el país, hay entre descontentos y contentos (55-45 %), se debe a que el actual régimen bolivariano ha conseguido que la clase media y productiva del país haya desparecido o se haya expatriado. En cuanto al descontento que hay en Chile, este quizá se deba al alboroto estudiantil más que a otros datos más menos objetivos de malestar social; a Argentina no la incluyo entre los países desarrollados que han dejado de serlo, por la antigüedad de las fechas en que tuvo esa condición; seguro que un día mejorará y será otra vez un país desarrollado, y seguro también que el descontento actual (¡68%!) para con su sistema político está más que justificado. Por lo demás, los datos del resto de la lista, son previsibles y razonables.

África: Llaman la atención la mayoría de ciudadanos contentos en esos países, especialmente en los casos de Tanzania (67%) y Uganda (63%), por encima de Sur África (54%) y Kenia (49%). En la lista (por fuerza incompleta) de esta complicada zona geopolítica está el otro país que catalogo (siempre por mi cuenta) como desarrollado que ya no lo es y país también sumergente ; innecesario (y políticamente incorrecto) nombrarlo.

Pew Research Center, a quien hay que agradecer este estudio, concluye que la media de todos los países consultados da un resultado de un 52% de descontentos contra un 44% de contentos; la queja más común es que los más ricos tienen mucha más influencia en la política que el ciudadano común, y dato a tener en cuenta es que la clase media en estos países es incipiente en el mejor de los casos. Los ciudadanos mas satisfechos están con gran diferencia en Asia, y los menos en Oriente Medio (guerra) y en Latinoamérica (corrupción y populismo). En África el porcentaje está bastante igualado, lo que parecería raro (y esto es especulación mía) si no se tiene en cuenta que el ciudadano común, en estas comunidades generalmente rurales, percibe al gobierno como algo lejano que generalmente ni agobia ní soluciona problemas.

Pew ha recabado los datos de todos estos países entre Marzo y Junio del pasado año, 2014.

Gracias, Pew Research Center, un placer divulgarlo.