Nadie sabe hasta donde puede llegar el Fascismo Occidental de los Mercados Sionistas Nacidos del Franquismo.
Un avieso sabotaje ha intentado frustrar la ayuda a los Terroristas Por un Mundo Más Justo de Hamás en Gaza, sitiados por Fuerzas Sionistas al Servicio del Capitalismo Mundial. Ya, en 2011, hubo otros intentos de sabotaje a una Flotilla Humanitaria que acudía al rescate
de estos Abnegados Terroristas de Hamás en Gaza. Un Almirante de la Flotilla 2015 para la Liberación de Hamás, (foto de arriba) ha denunciado a la opinión pública este sabotaje. Este Almirante Activista se llama Dror Feiler, y es un músico y político sueco de extrema izquierda, o sea del lado correcto, nacido en Tel Aviv, y que, por si acaso, renunció a la nacionalidad israelí hace tiempo.
Y de este modo nos cuenta esta ignominia de las Fuerzas del Mal: “no sabemos quien fue, pero esa persona se sumergió profundamente y saboteó la hélice”; “sabía lo que estaba haciendo”.
A tenor de estas declaraciones entendemos que la avería no tiene nada que ver con la Grumete-Monja Exclaustrada Forcades, como en principio aventuró algún malicioso; algo que podía tener que ver con el
rosario de la Grumete-Monja (exclaustrada) cayendo (accidentalmente) por la borda y enredándose en la hélice para acabar rompiéndola. Expertos navales consultados son de la opinión de que, incluso hélices de buques tan cutres
como los de esa flotilla, no se rompen por un rosario enredado en las palas; rosario que, lo mas probable, haya quedado en Barcelona por respeto a las Creencias Islámicas de los Terroristas Por la Paz Mundial de Hamás. Además, a buque Sueco, Grumete-Monja políticamente correcta; debidamente exclaustrada, eso sí.
Con lo que la teoría del Submarinista Secreto del Azor,
el buceador que dicen le enganchaba los atunes en el anzuelo a Franco, sin que este se diera cuenta, es una buena opción.
“El que saboteó la hélice sabía lo que se hacia”…o sea que el submarinista en cuestión tenía que ser hábil, y sobre todo, rápido; los atunes son los peces más veloces del océano.
Aunque los activistas nórdicos se lo imaginen más bien así, una especie de Dios Thor pesado y subacuático, con el famoso martillo incluido. Un martillo así rompería y doblaría las palas de una hélice de barco con facilidad; incluso las de un barco no cutre.
Aunque el Almirante-Activista también nos dice que “hay fuerzas oscuras tratando de detenernos a lo largo del camino”; bien podría referirse a la fantasmagórica reencarnación del Holandés Herrante (Flying Dutchman) en pleno Mediterráneo, con sus malévolas influencias.
Al fin y al cabo, esto último no es menos descabellado que creer en el martillo de Thor.
Hasta el peor navegante del mundo, Ulises de Ítaca, tenía mejores excusas para Penélope. Pero esto no es mitología escandinava, sino griega, y no está Grecia para estos bollos.
glu glu
The End (for now, por ahora)