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Internet a veces nos depara agradables sorpresas, en forma de imágenes olvidadas de cosas que dábamos por desaparecidas; es el caso de este vapor fluvial, de casi 100 años antiguedad, el auténtico con el que filmaron la película “African Queen”.

En 1951, año del rodaje, esta barca a vapor, construida en Gran Bretaña hacía 40 años, tenía el aspecto de la foto; el director del film, John Huston, la rebautizó para la película con su actual nombre, African Queen, cuando la adquirió o alquiló en África. En los 60, alguien, por nostalgia, se la trajo a Florida, donde cayó en un estado de abandono y deterioro casi irreversible, hasta que los nuevos dueños decidieron restaurarla en el año 2011, ya en este siglo; con fines de realismo histórico, la han pintado con falsas manchas de barro y suciedad para que se parezca a como se la encontró Huston cuando la escogió para filmar; un cascarón de 40 años, movido a vapor, que transportaba   pasajeros y carga por ríos y afluentes del Congo. La caldera de la restaurada embarcación es nueva y  funcional, con lo que la fuerza del vapor sigue moviendo el barco, al no haber optado dueños ni restauradores por la solución más fácil y obvia, que hubiera sido la de dotarla de un moderno motor Diesel, y así poder conservar una falsa caldera sólo con fines decorativos; en vez de esa burda chapuza, han escogido respetar el modo de propulsión original y NO HACER trampas con la motorización. A fecha de hoy funciona y tiene la base en Cayo Largo, Florida, y transporta turistas, además de alquilarse a grupos para eventos especiales.  http://www.africanqueenflkeys.com/ (The African Queen, Canal Cruises, Diner Cruises, Private Events – dir : 99701 Overseas Highway, Kay Largo Fla., tel. 3054518080)

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¿Les suena esta barcaza fluvial?; el nombre, African Queen, seguro que les recordará a la célebre película del mismo título, rodada en 1951, dirigida por John Huston, e interpretada por Humprey Bogart, Katharine Hepburn, y la barca de vapor (steamer) African Queen. 

 Uno, que en tiempos era cinéfilo, o “muy cinero”, para que me entienda la Censura Podemita, recuerda unas películas más que otras, y a veces le daba a objetos y cosas que aparecían en pantalla la categoría de protagonista.

Por ejemplo,  Vacaciones En Roma, con Audrey Hepburn, Gregory Peck y…la Vespa, scooter protagonista por derecho propio.

Pero aquí trato de “African Queen”, la película, porque me la recordó ver, por casualidad, el vapor, que muchos dábamos por desaparecido, fenecido, desguazado, o lo que sea que les ocurra a las barcas fluviales en el más allá; sobre todo cuando ni Huston, ni Hepburn, ni Bogard, están ya con nosotros. Es lo malo (o bueno) que tienen las viejas películas, y este “ex-cinero”de todos modos ya tiene una historia con African Queen, la película, no el barco. 

Siendo un “tierno infante”, la ví en Asia por primera vez hablada “en americano”, su versión original; eran los años 50 del siglo pasado, y antes de volverla a ver en cines españoles, ya doblada al español. También, más adelante, pudimos verla por la tele, cuando empezó a haber tele y nos “echaban” esta peli en concreto. En los años ochenta, en pleno apogeo de toda la murga progre esa de novedosas milongas democráticas,  DEMENCIALES AUTONOTAIFAS, y demás cuentos chinos y monsergas, en Palma (todavía se podía decir Palma DE MALLORCA en aquellos tiempos), nos enteramos de que desde uno de los entonces nuevos canales autonotaíficos, no sé si catatán o balear, a saber tanto daba y tanto da,  ¡primicia de primicias!…”echaban” African Queen, La Reina de África, pero no en americano ni en español,  sino doblada (redoble de tambores) ¡AL CATATÁN CATATÓNICO!. Aquella versión, ladrada en catatán catatónico, era fruto de un hábil doblaje subvencionado con fondos púbicos(*) del Estado (normal) Español, fondos cedidos, como de costumbre, por el Estado Normal a la Autonotaifa Catatana, y ya entonces, y sin que nosotros, la gente normal, lo supiéramos, formaba parte de un plan para la Independencia de los llamados Paisos Catatans; nadie sabía, en los 80, que ese despropósito llegaría al desmierde en el que ahora mismo estamos; a fecha de hoy, ya nos hacemos una idea, aunque el resto del sainete no haya acabado, ni parece que vaya a acabarse, porque nadie tiene huevos para terminar con ello. Pero esta primera película que “inocentemente” nos echaban en catatán por la tele, con intenciones de adoctrinamiento a largo plazo que ni empezábamos a sospechar, era el comienzo de la “inmersión lingüística” que esos nazis naZionalistas nos preparaban. Aunque parezca mentira tiene también su lado divertido; el lado divertido consiste en que el propio argumento de la película hace que la versión hablada en Catatán no TENGA NADA QUE VER con los personajes, sus hechos, o circunstancias. 

El doblaje en sí era excelente, desde un punto de vista técnico, no me entiendan mal…lo que desentonaba eran los personajes, por ficticios que estos fueran, nada creíbles al hablar en catatán. La propia trama y el guión explican esto; los personajes de Bogart, el desenfadado y superficial patrón americano de la barca, y de Hepburn, la muy santurrona hija de un misionero británico asesinado por los alemanes, que estaban en guerra con los británico; para la ficción de esta película de aventuras, es importante el hecho de que los americanos no entrarían en guerra hasta más tarde; por el momento, el patrón y dueño de la African Queen,

en el relato figuraba (el personaje) ser un ciudadano extranjero NEUTRAL. Precisamente todo radica en la transformación del personaje interpretado por Bogart por obra del personaje femenino, la desamparada y huérfana hija del misionero asesinado. La hija del  misionero convence al patrón del vapor para que la acompañe y ayude en una peligrosa misión de guerra, cuyo fin era la destrucción de una cañonera que el enemigo, la armada alemana, tenía en un lago estratégico. Para ello necesitaba al African Queen, y a su patrón. Al principio el americano era muy reacio, pero poco a poco se enamora de ella, y este capitán de río pasa de ser un despreocupado comerciante, algo borrachín, a héroe que ayuda a la dama en apuros (“la chica”, para que los podemitas entiendan), accediendo a sacrificar “hacienda”, en la película vierten al agua toda la ginebra transportada en la bodega del barco, que estaba destinada a comercio y uso propio del patrón. Luego es el mismo barco lo que arriesga, junto a su vida y la de “la chica”, para llevar a cabo la misión.

El viaje hasta el lago, con sus rápidos y manglares, ya es arduo de por sí, pero al fin lo logran, no sin antes haber improvisado dos torpedos, de fabricación casera, para hundir la cañonera alemana. Al final son ellos los que zozobran, y, capturados por los alemanes, están a punto de ser ahorcados, SIN QUE LA PAREJA FUCKADELLE(*), por espionaje en la cubierta de la cañonera, cuando esta tropieza con la African Queen, la Reina de África, que estaba semi-sumergida, y estallan esos torpedos caseros, y el barco de guerra es destruido, y “los buenos”, él y ella, caen al agua, nadan, y se salvan. Después, THE END, y se supone que fueron felices y comieron perdices. 

   

¿Entonces, dónde está el problema?, al fin y al cabo no es mas que una película de aventuras, de las muchas que la Autonotaifa subvenciona para que la doblen, por cuenta del contribuyente, al Catatán; el problema es que las personas heroicas, por muy personajes de ficción que sean, NO TIENDEN a “fuckadear” ni TAMPOCO suelen hablar en Catatán.

LA SOLA IDEA DA RISA

(*) Fuckadear: abjurar, por miedo al castigo, de todos los principios que hagan falta; nuevo vocablo (neologismo, para los NO podemitas) inventado en honor de la ex (dice ella) independentista Carmen Forckadell, o Fuckcadell, lost in translation, o perdidos en el doblaje.