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Independencia de Cataluña, Jamonas y Pernilas, Lost in Translation, otros capullos varios, Podemitas Purgas y Purgaciones

“Uno no busca tener mala leche,
ni mucho menos molestar
a la Portentosa Progresía,
o hacer cruel burla,
ni tampoco feroz escarnio,
de su incurable bellaquería.”(Rimas)
Cualquier estudiante normal de idiomas sabe que traducir literalmente, “palabra por palabra”, puede dar resultados, si no nefastos, sí textos o parrafadas incomprensibles; además, las posibilidades que tiene un ignorante de hacer el ridículo, con la manía de traducir literalmente, son casi infinitas. Digamos que en dos idiomas diferentes, palabras que tengan significados iguales o similares en alguna acepción, las mas de las veces no lo tienen en todas, por lo que la traducción que hace un cretino al pie de la letra, es raro que sea válida para todos los contextos.
Hay que ser muy poco leido y carecer de mundología para incurrir en este tipo de error, que invariablemente, quien lo comete atribuye a “necesidad de perfeccionamiento”, confesando sin decirlo sus ganas de viajar en subvencionado “plan erasmus”, con la excusa de “perfeccionar” un idioma que desconoce por completo; la realidad es que se trata de un caso perdido para la causa del Conocimiento Universal.
Pongamos, por poner una de mis habituales y graciosas verbigracias, la palabra brexitánica JAM, que en principio significa MERMELADA, pero que referida al tráfico de vehiculos y personas, sólo un animal muy animal, foto y sin señalar a nadie, diría “EX-CÁTEDRA” desde elevadas y complutenses cátedras, que “hay una mermelada de tráfico”, cuando está ante un atasco como los de Calcuta, ciudad en la que quiere convertir, la Portentosa Zurdería, a Madrid, Barcelona, o Palma mismamente. Palma de Mallorca, cuando Franco.
Hay que haber pasado muchos cursos sin aprobar, para llamarle “mermelada” a esto de la foto, en vez de atasco. Es tragicómico descubrir que en Brexitania, “Pulling someone’s leg”, literalmente tirar a alguien de la pata, es lo mismo que en España “tomarle el pelo a uno”.
Y cuando los que están de por medio son la corrección política y la ideología de género, aunque uno haya ido sólo de tapas, este tipo de error puede ofender al resto de la clientela que nos acompaña, o que esté lo bastante cerca para oírnos. Porque bastante torpe es decir, aunque sea en broma, jamones y jamonas, cuando puede haber feminazis escuchando, porque las feminazis TODO lo oyen, van con la escopeta cargada,
y se nos mosquean por nada; las pobres son proclives a creer que uno siempre dice lo que dice en plan irónico o sarcástico, desconocen la diferencia entre una cosa y la otra, con el solo propósito de cachondearse de ellas, o mucho peor, de su dogmática ideología, o ideologío, de género y génera.
Nada más lejos de la realidad, pero aún peor, que quizá para contentar a la peña independentista, o para cumplir, como buen submarino que uno es, con la pavada esa de la inmersión linguística, es hablar de Pernils y Pernilas, porque ya sumergidos, Pernil es más o menos lo mismo que Jamón, pero Pernila no lo dicen ni en referencia a las tías buenas
como cuando se dice Jamona en buen español cristiano. La Republicana Academia Independiente de Catatán Catatónico, no admite el vocablo Pernila, ni como femenino de Pernil, ni como sinónimo de tía buena; y si, muy a su pesar, conocen esta acepción española, la imagen que les evoca la pernila/ jamona es demasiado española, más charnega que la del mismo jamón, que toleran relativamente bien; pero lo de jamona o pernila es demasiado para la Progresía Independentista y sus feminazis, que famosas por su beligerancia militante, además de los flequillos,
se cabrean tanto o más que el resto de las feminazis del Estado; aunque a la hora de la verdad, y ante un justicio que les pueda mandar a la cárcel se arrugan, o fuckadean(*) antes.

Mirándolo bien, cuando vayamos de tapas es mejor no decir pernila, ni jamona, ni siquiera feminazi; ya saben, NENE CACA…
CACA, NIÑO, QUE VIENE EL COCO.
(*) “Fuckadear”, verbo: genial y sublime neologismo inventado en este blog, que significar abjurar en falso, ante una autoridad dispuesta a hacer como que se lo cree, de los Principios Independentistas de Catatonia.