
Por su intervención en el Referéndum y posterior Declaración Unilateral de Independencia de la República Catalana, Anna Gabriel, exdiputada de la CUP, fue una de las últimas llamadas a declarar ante el Tribunal Supremo.
Y a raíz de esta citación judicial, en su día optó por marcharse a Venezuela, puesto que nadie le había reclamado el pasaporte; en ese país declaró que “prepararía su defensa allí mismo, pero que no sabía si volvería a España para presentarse ante el juez.”
Pero parece que la Venezuela de hoy no es aquella misma Venezuela, cuyo régimen comunista diseñaron Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, e Íñigo Errejón; todos ellos del Partido Podemos, y correligionarios de la Candidatura de Unidad Popular, “la CUP”, y de Anna Gabriel.
Pero el Nuevo Régimen Comunista, obra de estos españoles(sic), tenía “poco recorrido”, como ahora se dice, y ha durado lo que ha durado porque Venezuela era un país rico, por su producción de petróleo y otros bienes. El comunismo lo instauró Hugo Chavez, y a la muerte de este lo continuó Nicolas Maduro; durante todo este tiempo, y a ambos presidentes, la Portentosa Zurdería Española (Iglesias y sus esbirros) les hizo relaciones públicas y asesoró en esta dictadura.
La misma Anna Gabriel, con otros de la CUP, había sido invitada a Venezuela compartiendo avión del gobierno con los de Podemos. Dos años después Anna Gabriel se encontró con un país arruinado, un gran deterioro de la seguridad ciudadana, carencia de casi todos los productos más básicos, incluidas medicinas,
y un clima tropical y caluroso, cada vez menos paliado por las tecnologías de climatización, debido a la ruina económica; y a Anna Gabriel nunca le han favorecido los calores. En Venezuela las granadas de humo y lacrimógenas de la policía sobran, pero no hay desodorante en los supermercados; mal desodorante es una granada.
Por ello a ninguno nos debió sorprender el regreso de Anna Gabriel a Europa, pero no a España, sino a Suiza, país que no cae nada bien a la Portentosa Zurdería, pero como dice el refrán, una cosa es predicar, y otra dar trigo. Olvidando la galería, por lo demás es normal que el personal, también el de izquierdas y extrema izquierda, tenga los cuartos donde hay bancos, cuanto más discretos, mejor.
Por lo de la residencia de Anna Gabriel, en Ginebra, Suiza, al acusica-chivato Hervé Falciani, infiel empleado de banca, Montoro le pedirá una actualización de sus famosas listas, porque Anna tendrá dinero, a su nombre, o en el de la CUP, en algún banco suizo.
A la hora de redactar este esperpento, se ha sabido que Anna Gabriel no tiene intenciones de comparecer ante el Judex del Supremo; Montoro, Falciani, Anna Gabriel, y los bancos saldrán ganando. Además, en Ginebra nadie tiene problemas con el desodorante, Ginebra tiene uno de los bidets más potentes del mundo, y así el tonto Puigdemont queda en Bruselas con los otros tontos, y Anna Gabriel se ubica en Ginebra, con el Falciani espiándola para Montoro, y el Enorme Bidet limpiándolo todo.