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Partido Popular, partidocracia, Podemización a la Invversa, Portentosa Zurdería, Rebelion en la Granja, Renovación
“O el P.P. se renueva, o dejará de ser partido de gobierno” (José María Aznar, El Mundo 24/6/2018
“¿Bastará con la renovación?” (dudas dudosas y dubitativas)
Iban a ser siete los candidatos, pero a José Luis Bayo la “comisión organizadora del congreso” (del partido) no le ha dejado; “no cumple los requisitos exigidos”, dice la comisión organizadora, sean cuales sean esos requisitos. A saber, si lo que de verdad se pretende es una “renovación” o una continuidad de lo mismo. Un partido con una militancia de casi 800.000, con tan solo 60.000 inscritos para elegir un presidente, bajísima participación, que la candidata Soraya Saenz de Santamaría, atribuye al escaso tiempo que “se ha tenido”, ¿quien o quienes, exactamente?, para preparar el congreso; o eso pretende hacernos creer.
A Mariano Rajoy lo nombró sucesor Aznar, y luego lo “eligieron” compromisarios del partido, o sea el “aparato” del Partido Popular, y en el Nefasto Congreso de Valencia, el mismo Mariano Rajoy “invitó amablemente” a los sectores liberales y conservadores del partido, en teoría de centro derecha, a fundar otro partido, o sea que los mandó a purgar humos. Mientras tanto, tempestuosos y anárquicos tiempos para España, precedieron y siguieron aquel Nefasto Congreso de Valencia, celebrado en plena Era Catastrófica Zapatrenes.
El Mandato(?) Zapatrenes acabó desastrosamente, más gracias al propio Zapatrenes y su peculiar manera de goMierdar el país, que a mérito del algo más normal Partido Popular, o de Rajoy, su líder. Y unos pocos años de respiro y relativa tranquilidad siguieron para España y los Españoles; pero entre tanto, la Portentosa Zurdería, pronto Podemizada, y cada vez más extremista, acechaba, maquinaba, y afinaba su propaganda, aprovechando la No Derogada Ley Esa de Memez Histérica del Zapatrenes, y las llamadas Penas de Telediario y Filtraciones propiciadas desde Instituciones Afines Progresistas, aunque nominalmente independientes, del Estado; del Estado, sí, pero del Estado Ese de Ellos.
Y hasta que tras ese breve respiro, y propiciada por una Tampoco Modificada Ley Electoral Favorable a las Minorías, la Portentosa y sus Aliados del Terrorismo Separatista recuperaron ese Poder Que en España Nunca Pierden del Todo.
Y entre tanto al Partido Popular se le van primero los electores, y luego los militantes, cosa que tanto la Portentosa, sus Aliados, y el mal llamado “Fuego Amigo”(*), achacan a los casos de corrupción del P.P., que de la “Corrupción de los Otros”, bien se encarga la Portentosa de que no se hable; en este país de ágrafos, las televisiones, que mayoritariamente controla la Portentosa, en gran parte por culpa de Rajoy y el P.P., eclipsan a la prensa escrita.
Pero estos electores ausentes, y buena parte de militantes dubitativos, no lo son debido a los magnificados, exagerados, publicitados, y a veces inexistentes casos de corrupción, sino a las política tibias de gobierno del P.P. para con la delincuencia en general, y el vandalismo y/o el Terrorismo Separatista en particular. La No Derogada Ley de Memoria Histriónica del Zapatrenes, tampoco ayuda; la razón subyacente de este timorato comportamiento de los dirigentes del partido, aunque parezca mentira por lo ridícula, es la de no parecer franquistas; y sólo parecerlo, digo, que para serlo nadie tiene huevos.
Y las consecuencias son las de que el electorado y mucha militancia, se ha RADICALIZADO tanto o más que el enemigo de la Portentosa, y llegado a este punto, un partido no se renueva renovando la dirección; ni siquiera con la renovación propuesta por Aznar: PARA RECUPERAR SUS BASES, Y VOLVER A GOBERNAR, TIENE QUE RADICALIZARSE, TAL Y COMO EL ENEMIGO HACE CADA DÍA MÁS.
7,42%, Y DESCONTANDO…
Una podemización a la inversa, aún a costa de parecer franquistas, y sin descartar, incluso buscándolas activamente, alianza con la por ahora silenciada extrema derecha.
(*) Mal llamado “Fuego Amigo”, porque el fuego amigo, friendly fire, es una expresión de origen militar que se refiere al fuego que, POR ERROR, inflige una fuerza militar a sus propias unidades o sus aliados. En el caso de los inefables partidos políticos, se trata más bien de un “Fuego Traicionero”, treacherous fire, PUESTO que ahí A LOS SUYOS SE LES DISPARA A PROPÓSITO.