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la Democracia, la Psoe, Nacidos en la Democracia, navegantes, Piratas y Bucaneros, por la boca muere el pez, Tiralevitas-pelotas-chaqueteros
“Lo importante no es la buena educación, sino las apariencias…” (mentalidad de los John Silver de estos mundos, tierras, y mares)
“Los llamados síndromes, si afectan al carácter, no los padece quien los porta, sino los desgraciados que le rodean” (Joao Camoens do Amonal, poeta portugués, en uno de sus frecuentes momentos de lucidez)
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John (Long John) Silver es el nombre de un personaje de la novela de ficción, Treasure Island, la Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson.
Pero la manera de ser de este pirata es bastante más común de lo que se cree, y puede entrar en la categoría de los síndromes o complejos conocidos por su propio nombre, como una más de esas patologías del caráter y/o mentales “clásicas”, como los complejos de Narciso, Edipo, o Electra, y el Síndrome de Peter Pan.
Los que han leído la novela convendrán en que Silver, además de ser “el malo”, es el verdadero protagonista de la misma, y no Jim Hawkins, el adolescente que narra toda esta aventura en primera persona.
Ante todo Long John Silver es un pelota o chaquetero. Pero no se trata de un zalamero cualquiera, sino de uno muy servil y lacayesco, de buenas maneras en lo superficial, modales que está convencido que le proporcionan la necesaria sutileza para ocultar sus malas intenciones, y que le hacen creer en su superior astucia; lo que de verdad le diferencia de otros tiralevitas es la grosería y arrogancia con quienes no cree dignos de sus obsequiosos y lacayescos modales en ese preciso momento, pues facilidad tiene de cambiar rápidamente de actitud hacia unos y otros, cada dos por tres y según la ocasión, con lo que demuestra minusvalorar la INTELIGENCIA AJENA y sobrevalorar la PROPIA.
(Sí, hijo sí; el Pelota también necesita a Jesús)
Al contrario del pelotillero normal (latín, pelotudus comunis), de natural humilde y mucho más cuidadoso, este, en su arrogancia, tiene necesidad de lucir sus, por él mismo supuestas, superior inteligencia, capacidad de organización, y dotes de mando; y luciéndolas, sobre todo estas dos últimas, es cuando olvida sus “exquisitos” buenos modales.
Con lo que quien PORTA el Síndrome de John Silver, the Long John Silver Syndrome, evidencia mal estilo y peores modales que los del pelotudus comunis, pero hasta la muerte cree en su superioridad moral y humana, y hasta confunde su propio servilismo con el ser servicial o amable.

A SU LADO HASTA EL PIRATA JOHN SILVER DE LA NOVELA PARECE SIMPÁTICO
(y sin señalar, que está feo, ¿a que todos conocen alguien así?)