Fanáticos antitaurinos, la falsedad de sus excusas animalistas queda en evidencia por su crueldad contra otros animales, mucho más indefensos que el toro.

Sin siquiera esperar a ver como evoluciona su epidemia de hepatitis A, el Govern de la Autonotaifa Balear ahora la toma contra los gatos.
Claro, como el gato, aún el muy asilvestrado, es animal de costumbres y preferencias urbanas, o sea urbanita, y al ser más pequeño que la cabra ofrece menos blanco, es difícil que algún sicario del Tripartito, o cabrón de dos patas, se lo cargue a tiros; sin mencionar el riesgo de darle sin querer a un perroflautas de los que votan a la Portentosa Zurdería, ya que también los perroflautas son mayoritariamente urbanitas; portar pancartas, que es a lo que se dedican los perroflautas cuando no oKupan Casa Ajena, queda como tonto si se hace en el campo, o en cualquier otro paraje igualmente bucólico y deshabitado del Reino; las pancartas sirven para que las vea la gente, y también para atizar a los guardias, si son pancartas de perroflauta; en el campo no hay ni gente ni guardias, últimamente ni cabras, porque la Zurdería se las ha cargado.
Así que a estos Tiradores de Élite del Govern, que ni por unas apuestas dispararían a un terrorista islámico o separatista, no se les dará la orden de disparar a nuestros urbanitas felinos, sino que se les proporcionará unas tijeras en vez de rifles, y se les mandará capar con ellas lindos mininos, aunque en la orden escrita pongan esterilizarlos, ya que prefieren usar palabras empleadas en “casas y colegios bien”, porque son así de cursis y creen, que en Documentos Oficiales de la Autonotaifa, queda mas elegante poner esterilizar que capar.
Lo de capar es mejor dejarlo para las FEMINAZIS más extremistas de la autonotaifa. Para el resto de la clientela perroflauta que les vota, más delicada y sensible que las feminazis, se dice esterilizar, palabra a la que no hacía demasiados ascos su correligionario de otra época, el famoso Doctor Josef Mengele, uno de los veterinarios del Adolfo Hitler, a su vez Gran Maestro de la Portentosa y Tripartita Zurdería Capa Gatos.
Pasa que a los del Tripartito Capa Gatos, su llana estupidez no les deja ver que al Gato, antes de caparlo, hay que cogerlo. Y precisamente en coger al gato, antes de caparlo, radica la dificultad.
El gato, si se le apunta con unas tijeras en vez de con un fusil, no levanta las manos en señal de rendición, sino que huye veloz, y como es hábil trepando, la huida puede ser en tres dimensiones, por lo que a un sicario mata cabras de la Autonotaifa le sería casi imposible perseguir, y con mayor razón, alcanzar al felino.
De todos modos, es más seguro darle a estos sicarios las tijeras de capar que una pistola, o no digamos, un rifle de caza mayor.
La inteligencia del gato es muy superior a la del degradado ex-francotirador del Tripartito, que pasa de miliciano con fusil a capador de gatos con tijeras.
Queda mucha gente civilizada, en la burguesía está la última gente civilizada, a quien le gustan los gatos; quizá sea este, justamente, el motivo por el que a la Portentosa Progresía le haya dado por (intentar) torturar a estos inofensivos animalitos.
Esta sensibilidad de la burguesía es la que hará que fachas, burgueses, y franquistas, oculten y den asilo a los perseguidos gatos en sus propios domicilios, hasta que los sicarios con tijera se cansen y abandonen la persecución.

Y encima las tías de verdad, no feminazis ni cosas raras, prefieren un TORERO a un Capador de Gatos…