Lucy (in the) Sky (with) Diamonds
(L S D)

El Alucinar en Colores fue moda en los años 60 y 70 del pasado siglo, época de hippies, florecillas, pelos largos, porros de hierba; los Beatles estaban en su apogeo, la Guerra de Vietnam a punto de terminar, pero alargada innecesariamente por Tricky Dicky (Richard) Nixon, debido a conveniencias electoralistas suyas, mientras la “Hanoi Jane” (Fonda) confraternizaba con el Vietcong, ayudando a que los americanos “perdieran la guerra en casa”, cosa que ocurrió al Nixon retirar las tropas, cuando quiso, porque quiso, y le convino. Pero para Alucinar en Colores, los hippies y demás tribu psicodélica necesitaban algo más fuerte que el clásico porrete de marihuana…
Y algo encontraron los aficionados a estos psicodélicos viajes, algo que se había inventado mucho antes de su tiempo: la Dietilamida de Ácido Lisérgico, patentado LSD-25 en 1938, el año de los aviones T-6, los encendedores de gasolina Zippo, y las gafas Ray Ban, tres cosas que la tribu de los pelos largos detestaba; ahora las Ray Ban vuelven estar de moda, hasta el Falconeti Okupa
las lleva, pero en esa época yo mismo era uno de los pocos en reconocer que le gustaban los aviones de hélice, “conduciéndolos” ocasionalmente, llevar el pelo corto, ir bien afeitado, ponerme las Ray Ban, encenderme los cigarrillos, y algún que otro cigarro puro, para escándalo de los “puristas”, con el Zippo, que aún conservo, pero que aparqué en el cajón en el año 2010, al decidir dejar de fumar, por razones de mi incumbencia, y pese a que el goMierdo lo prohibió en casi todos lados, y a que me revienta que el goMierdo me prohíba cosas, sobre todo cuando luego proclama lo del “espacio libre de humos”. Pero estos penosos tiempos no llegaron hasta el siglo siguiente, y entre la gente más “in”, de entonces y de ahora, reconozco que yo les parecería un bicho raro, al igual que ellos me parecían bichos raros, pero con la diferencia de que ellos sí eran y son bichos raros. Pero con el trato, y hablando, se entiende la gente, y como entonces unos y otros éramos jóvenes, teníamos mucho en común. Llegué a conocer a dos ex-hippies procedentes de Formentera, pero que en realidad eran de San Francisco, CA, desertores del Ejército Americano por lo de Vietnam. Sus padres, que debían ser muy influyentes, les estaban gestionando una especie de marcial amnistía, y mientras tanto se habían mudado a Palma de Mallorca, cortado el pelo, comprado un traje y una corbata, y ejercían de profesores de inglés en una academia de idiomas, un trabajo normal de gente normal; cuestión de imagen.
Fueron los hippies y demás gente más o menos in, quienes pusieron de moda y dieron a conocer al Mundo Ibiza; luego se agregarían otras celebridades, como Niki Lauda, o Angel Nieto, por no hablar de Antonio Molina y familiares, residentes permanentes en la isla.
Y fue en Ibiza donde muchos probaron el LSD-25, más conocido como LSD, o como el ácido, el potente alucinógeno que se podía tomar por vía oral, pero también fumar o inyectar. Las fiestas de Éxtasis y otras pastillas son cosa de este siglo.
Decían que se podía extraer de las cáscaras de plátano puestas a secar al sol, aunque eran relativamente pocos quienes se atrevían a consumirlo, muchos menos que los que ahora se atreven con la cocaína; la peligrosidad del LSD, el ácido, es inmediata por la locura y tendencias suicidas que provoca. Por ello, recomendaban su consumo en compañía de al menos uno que estuviera sobrio, o en ese momento limpio de drogas. Esta compañía tenía que durar hasta que se pasase el efecto del LSD totalmente. Y algún cínico llamaba a estos acompañantes copilotos. Por una vez el nombrecito lo leí en una novela inglesa, no me lo inventé yo, pero cuando digo cínico, no se por qué, todo el mundo me mira; sí, ya sé el latinajo, excusatio non petita, accusatio manifesta.
No sé si los Beatles, o quizá alguno de ellos, llegó a probar el LSD, pero lo seguro es que dedicaron una canción a esta droga. Nada menos que en el título lo explican, pero disimuladamente, porque el LSD lo declararon ilegal todos los gobiernos porque empezaba a ponerse de moda:
FÍJENSE EN LA INICIALES
Lucy (in the) Sky (with) Diamonds = LSD
Y si no, ¿qué sentido tiene el título?. Lucia en el Cielo con Diamantes, a saber que será eso, y lo que viene a continuación no es mucho más racional: “Imagina tu mismo en un bote en un río (que ya son ganas), con árboles mandarineros y cielos de mermelada (alucine en colores llevas), y alguien te llama, y tu contestas muy despacio (claro, con ese colocón no iras muy fino de reflejos) y sigue con una gachí con ojos calidoscopio (el alucine es en colores y ya decididamente Pisicodélico): y así sigue repitiendo la estrofa de Lucy in the Sky with Diamonds…intercambiando con más visiones psicodélicas. La canción no está mal, ya que además, el goMierdo que hay por ahora, dice que conducir todo lo que no sea patinete o bicicleta, yendo hasta las pestañas de ÁCIDO, es delito.