“…y para no decepcionar, se me ocurrió meter en la cartera del regimiento un Kit consistente en periódico, papel higiénico, sandwich, y preservativos…” (David Niven)
“No me toques el pito, que me irrito” (lo que ponían, con mal disimulada DOBLE INTENCIÓN, unas pegatinas que llevaban los coches cuando Franco; luego dicen que aquello, y no “esto”, era una dictadura)
“Niños, abrigaos, que hace frío” (la Mamá)
“Quien bien te kiele te halá llolal” (el Chino Ese del Kuento Ídem, Apóklifo encima)
“A más Democracia, mayor paternalismo del Estado” (Joao Camoens do Amonal)

Después del fiasco del Sábado de Reyes, en la que su Director General no dudó en echarnos la culpa a los conductores del Atasco, y también de la Madre que Parió al Atasco, que en este caso fue la Gran Nevada, la Degeté (DGT), para tratar de paliar un poco la parida, no la de la Gran Nevada, sino la de su Jefe, nos salta con esta especie de Kit de Supervivencia, no se sabe si Invernal o Infernal, difundido mediante tweet desde su cuenta oficial. Tweet que al parecer han borrado a causa del cachondeo de muchos desagradecidos súbditos, insensibles a los abnegados esfuerzos de estas brillantes y preclaras mentes, que desde la Institución, tan bien les quieren; al volante, los ciudadanos se convierten en súbditos.
Los Directores Generales de la Degeté, en cuanto actuación, medidas, y declaraciones, son poco más que la caja de resonancia de sus paternalistas funcionarios, y luego pasa lo que tiene que pasar, que se materializa el cuento chino ese que de niños nos contaban: “quien bien te quiere te hará llorar”, frase que todavía nos persigue, ya de adultos, en nuestra peores pesadillas.
Estos ingeniosos chupatintas, Padres “nuestros” Subrogados, en SU realidad virtual de ellos, saben en todo momento lo que nos conviene, y procuran corregir sus “pequeños y escasos” errores, aunque sea a costa
de echar las culpas a todo usuario de SUS carreteras que no vaya montado en una bicicleta; nadie es perfecto, aunque la Administación, y no sólo la Degeté, opine lo contrario; de si misma, ¿de quien más si no?.
El improvisado Kit, que tan amorosamente nos recomiendan, contiene 18 objetos, dos de ellos ya obligatorios, como los triangulitos, por ellos “homologados”, esos tan complicados de montar, ni que fueran de Ikea, y para evitar que te atropellen,
mientras colocas toda esa pitagórica geometría de juguete, unos chalecos reflectantes, tan “homologados” o más que los triangulitos de Ikea, que vienen en una bolsa muy mona,
chalecos, que si tienes que buscar en el maletero, tardas media hora en encontrar…si es que antes has podido hallar el estuche de los dichosos triángulos de los cojones; en todo caso, con sólo estas dos cosas, la confusión está servida, garantizada, y homologada. Las otras 16 chorradas del Kit son, por ahora, opcionales, como el ya famoso “pito”(silbato, no me toques el pito que me irrito), la pala, radio, o linterna, por cierto, una linterna que si el Kit incluyera un alfabeto morse, también serviría para enviar señales en la oscuridad de la inhóspita noche Infernal; ¡ole y ole!…¡tracatrá, dale alegría al cuerpo macarena!
¿A quién más, si no a unos padrazos, se les ocurriría lo de un Kit como ese?. Contaba en uno de sus libros el actor David Niven, que también era buen y fino escritor, la anécdota de que siendo él un joven oficial del Ejército Británico, le tocó ser el asistente del Coronel del Regimiento, y una de las tradiciones de este regimiento en particular, era la de que el asistente, cada mañana lo primero, acompañara al coronel llevándole una cartera o maletín de mano, delante de la tropa formada, hasta llegar y entrar en su oficina o despacho.
Y, en ese regimiento, ahí prácticamente acababan las tareas importantes del asistente del coronel, si tenemos que creer a Niven. Esta tradición del maletín la seguían, y seguro todavía siguen, generaciones y generaciones de coroneles con sus asistentes, y el maletín era siempre el mismo; la pega es que hacía tiempo que el maletín iba vacío, desde mucho antes del asistente David Niven. Pero este detalle solo lo conocían el propio asistente, y seguramente el coronel, con lo que al resto del regimiento, y sobre todo a los colegas de Niven, les picaba la curiosidad sobre el contenido “misterioso” del maletín; y ahí es donde David Niven sacó una imaginación sólo rivalizada por el considerable ingenio de “nuestra” Degeté; en vez de admitir que la Famosa Cartera del Coronel no llevaba nada, para evitar decepcionarlos se le ocurrió llenarla con una especie de Kit de Supervivencia para La Oficina de Un Coronel de Su Majestad la Reina, y si no recuerdo mal, Niven relata
que cuando estuvo solo, metió en la cartera rollos de papel higiénico, el periódico del día, un bocadillo de algo, y condones. Y luego, siempre el actor que luego fue, con el adecuado dramatismo se lo enseñó a los colegas. No recuerdo si el coronel llegó a tener conocimiento de la fechoría menor de su subordinado, ya que hace mucho que leí el libro, pero creo que sí.
Categoría de Kit la puede tener cualquier conjunto dispar de objetos, y siempre algo falta, como en este de la foto faltan un juego de ganzúas y/o un pase del juez para entrar y salir del trullo.
Bien podría ser, como ha insinuado algún medio, que este Kit de la Degete acabe siendo obligatorio, con lo que se nos habrá acabado el cachondeo a todos, pero mejor no darles ideas, ya que a estos no les hacen falta; es más, si son para incordiar, ni puñetera la necia necesidad. Si añadieran al Kit mechero o fósforos, se podría con la manta, que sí incluyen, hacer señales de humo como Apaches.
Sólo el detalle de que en el manual de instrucciones del Kit, hagan hincapié en que lo que hay que prender para el humo, no es la manta, sino la leña que los usuarios puedan encontrar cerca del coche, después de haberse puestos los chalecos, si es que los han encontrado, y bajado a colocar los triángulos de IKEA, si tampoco los han perdido, y por casualidad, han atinado a montarlos más o menos.

LA ÚNICA COSA PROHIBIDA EN UN KIT DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁGICO SERÍA LA CONSTITUCIÓN DE (casi todos) LOS ESPAÑOLES.