Salvador Illa, el filósofo metido a camillero del goMierdo, expresa su indignación y condena por las algaradas, más o menos juveniles, de este finde en todo España.

Opina, el filosófico camillero ascendido a Ministro del Misterioso Misterio de (in) Salubres Sanidades, que las protestas contra el Alarmante Estado de Alarma y del Toque de los Tocamientos de Queda, están fuera de lugar y son inaceptables. Lo malo de esta Podemizada Zurdería no es lo que opine o pueda opinar, sino que lo que opina termina decretándolo; y si es por vía de urgencia, mejor. La Portentosa y Podemizada Zurdería, las protestas las atribuye a los Negacionistas, hemos llegado a la conclusión de que el Negacionista es todo aquel que no les baila la bola, y los saqueos y actos vandálicos a la Ultraderecha, sin cortarse en culpar en algún caso a los dueños o familiares de los comercios perjudicados.
“Fatiga Pandémica” suena a fenómeno natural, como el de las burbujas de la botella de Cava, que hartas del encierro (confinamiento), una vez sacado el corcho con la mano dos tercios, ellas solas terminan expulsándolo con la fuerza del clásico taponazo. Lo que los tontos nunca reconocen, es que una vez liberadas las burbujas del Champán, es imposible volver a meterlas en la botella.

No, Sr. Ministro, de “Fatiga Pandémica”, nada de nada; lo único que ocurre es que estamos hasta los cojones de todos ustedes.