Sangrientas secuelas de un tratamiento de radioterapia de hace seis años han mantenido en silencio este Modosito Blog. El otro Sábado me vi obligado a dejarme hospitalizar, debido a una anemia aguda, y este Sábado me han soltado.
(8 días duró este Halloween de pesadilla)

“El cuerpo humano es la Creación del Sumo Chapuzas en una de esas tardes lluviosas, aunque seca de ideas; el Señor hizo en mi maravillas, y así nos va.” (Joao Camoens do Amonal, Poeta Algo Irreverente)
AL INFIERNO POR LA SALUD (eso, con suerte)
Ya bastante chunga tenemos la cosa en nuestro(?) “normal” día a día, pero hay hospitalizaciones que hacen que todo lo de fuera parezca un paraíso, Alepo la bombardeada, incluída; “toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar”, como bien dijo un almirante, o el señor de mantenimiento, vete a saber. Lo desagradable de las estancias hospitalarias es directamente proporcional a lo desagradable y a la DURACIÓN de los tratamientos aplicados durante la hospitalización.
En situaciones “normales”, en el hospital los días son hiperactivos y las noches inquietas, el sueño un duerme-vela intermitente, ligero, con discretos y tranquilizadores chequeos por parte del personal de guardia nocturno. En casos más graves, la noche se convierte en la más surrealista y terrorífica de las pesadillas, con frecuentes periódos de vela, en los que se se lucha, además de contra el dolor, también tanto o más contra cables, tubos, sondas, camisones “culo aireado” que se enredan en sábanas
que se convierten en siniestras petacas diseñadas para inmovilizar al angustiado paciente que trata, o comete la osadía, de intentar alcanzar un vaso de agua, hacer pipí, o arrastrarse hasta el baño para la ocasional e inoportuna cagada nocturna; el duerme-vela se convierte en un simple intercambio de pesadillas, en espera del lejano amanecer, y de otras pesadillas, esta vez diurnas y más leves, salvo quizá por lo doloroso de algunas pruebas o terapias a las que se somete al paciente.
Los dos ocupantes de mi habitación, otro señor de mi quinta, y yo mismo, estuvimos de acuerdo en prescindir de Teles y Radios; mi portatil, con acceso al Internete Ese, las Noticias, y a este Modoso Blog, quedaron en casa, fuera de alcance. Me explicaron que obtener WIFI allí era complicado, y a simple vista me daba cuenta de que el cableado necesario para el portatil podía interferir con el de la habitación, y mis propias vías, tubos, cables, y sobre todo, sondas.

¿COVID 19?
Pues, sí, puedo contar con una experiencia o encuentro con el Virus Exótico Ese que Evitan decir que es Cosa del GoMierdo Chino. Era mi segunda noche en el Hospital, y la primera “en planta”; me tocó un compañero futbolero, tema del que paso, al que por la tarde hicieron la prueba PCR, la de los palillos, para detectarle el Covid 19 Chino. Pasadas unas horas, ya de madrugada, voces gestapianas e intensa luz me despertaron; las voces eran para despertar al futbolero, y comunicarle que el PCR había dado positivo y que se había contagiado con lo de los Chinos, y que por ello se lo llevaban exilado de ahí; evitando, claro está, mentar a los chinos expresamente. Quedaba yo, a quien como compañero de habitación tenían derecho a hacerme la prueba, y me la hicieron,
con dos palillos, uno por las narices, otro en la boca, al fondo del palatino. Procedimiento sencillo, rápido, y muy poco molesto, si es que llega a molesto. Nos dimos todos las buenas noches, apagaron las luces, y me dejaron solo hasta el día siguiente, en el que me comunicaron que en la prueba de los palillos había dado negativo, y cambiaron de cuarto y de compañero, para vaciar y desinfectar la habitación.
Me soltaron ayer, sábado, y habiendo dejado las pesadillas hospitalarias atrás, retomo la Pesadilla que la Banda del goMierdo nos ha regalado a toda España y los Españoles.