-“La naturalez odia el vacío”
-“Las presiones tienden a igualarse”
(De la dinámica de los fluidos)

Bravo, amenazador, y prietas las isóbaras nos ha llegado; desde el Oeste, esta enorme borrasca atlántica, una de las últimas del invierno, ha tocado tierra. Sus dimensiones hacen que roce al Norte el Círculo Polar, y al Sur el Archipiélago Canario. Su nombre es FÉLIX, como yo, y por ello le dedico un poco de sitio en el blog; por eso, y porque para aprender según que oficio, algunos tuvimos que estudiar Meteorología.
Todos los inviernos se produce este fenómeno del tren de borrascas atlánticas, que cruzando el océano desde América, una tras otra nos llegan a Europa. Estas borrascas hasta hace poco no tenían nombre, al contrario que los más exóticos Tifones del Pacífico y Huracanes del Caribe; ahora a los ciclones europeos, tal y como tenía que ocurrir tarde o temprano, los bautizamos, mayormente porque está en la naturaleza humana lo de culo veo, culo quiero, y también, pero menos, los bautizamos por razones prácticas; estaría feo que algún turista que desee sacar o estrenar paraguas, o al que le apetezca ser arrebatado por el Aire en Movimiento, como le ocurrió a María Sarmiento, no pueda quedarse en Europa, en vez de tener que buscarse la vida en tierras más lejanas para darse estos dudosos gustos.

Paradójico fenómeno
el Famoso Meteorismo
de Maria Sarmiento,
que cuando fue cagar,
se la llevó el el Viento.
Vientos Frescos
que diligentes se llevan,
la palabrería del necio.
Gañan Viento
de bastas Ventosidades,
Inmundos Pedos,
del Selecto Público
pero también del Impúdico,
Aire en Movimiento.

Porque la primera consecuencia de estas interacciones entre Ciclones, Borrascas, o Bajas presiones, con los Anticiclones, Altas presiones, es la de igualar sus diferencias de presión (atmósferica) mediante el viento; viento que luego puede ser vector o causa de lluvia, nieve, hielo, aparato eléctrico, y sobre, o cerca, del mar, oleaje.
Mas allá de esta reflexiones sociales, más o menos escatológicas, ciclones y anticiclones es como llaman a las bajas y altas presiones. Borrasca, tormenta, huracán, tifón, temporal, tempestad, o galerna, no son más que algunos nombres que se dan a los fenómenos desatados por las bajas presiones o ciclones, siempre asociados al mal tiempo o tiempo inestable. Al contrario, a las altas presiones las llaman anticiclones; a los anticiclones se les identifica con el buen tiempo, la bonanza, o el tiempo bonancible, con pocos efectos negativos a corto plazo, siendo los más peligrosos las temibles nieblas, al no dejarnos ver contra lo que chocamos; aparte la niebla, y por su gravedad real, la sequía es una consecuencia a largo plazo a tener en cuenta, ya que la sequía es la antesala del hambre. Efecto negativo aparte, por no ser natural ni real, es la psicopatología que producen, las situaciones anticiclónicas, en algunos Hay Untamientos goMierdados por la Portentosa y Podemita Zurdería, a los que estas altas presiones ponen histéricos, y cuando la Portentosa se pone histérica, la paga contra los coches con brutales e inútiles restricciones a su utilización. Pero esta histeria institucional no entra en el ámbito de la Ciencia Meteorológica ni de ninguna otra, sino que más bien corresponde al Reino de la Idiotez de la Progresía, consecuencia de su Dogma sobre el Cambio Climático, Calentamiento Global, o el Yeti y la Madre que lo parió.
La comprensión de los signos meteorológicos clásicos, empeño útil y no complicado, ayuda a
a leer mapas meteorológicos con facilidad; otra cosa es la interpretación, que en casos más complicados aconseja consultar a expertos. En el mapa de arriba hay unas líneas circulares, que alrededor del punto marcado con una B (borrasca)(*) unen puntos que tienen la misma presión atmosférica. Estas lineas son las famosas ISÓBARAS, y al mapa que las incluye lo llaman MAPA ISOBÁRICO; importante tener siempre presente, que cuanto más juntas estén las isóbaras, más inestable o “peor” el tiempo, más viento, lluvia, oleaje (en su caso), o frío son de temer. Los Mapas Isobáricos también marcan los frentes fríos y cálidos, vistos con más detalle aquí,
en este grabado sin isóbaras pero con flechas indicadoras de la dirección del viento, pero no de la fuerza del mismo. Al frente frío la representa la línea con picos (“en punta”) en el borde y al cálido la línea con círculos romos (redondeados) en el borde; si la representación es en color, al frente frío se le adjudica color azur, y al caliente, color rojo, pero a veces los colores no están disponibles, y la terminación en pico, o roma, son lo único que distingue ambos frentes.
Este mapa SÍ indica dirección (sentido de la flecha) y fuerza o velocidad del viento; la punta del
palo” principal, flecha, apunta en la dirección del viento, y las pequeñas rayas que hay en el extremo posterior de la flecha, indican la velocidad en nudos; raya normal 10 nudos, raya más corta, 5 nudos. Este último mapa en concreto, sin rayas cortas, indica vientos de 20 y 30 nudos. El mapa de vientos complementa al isobárico, y la simbología es esta
con la velocidad expresada en nudos; 1 nudo 1,8 Km x hora.
Bienvenido, y adiós, a mi Ciclón-Tocayo FELIX, a punto de marcharse, en espera del siguiente, GISELE, nombre de perrita de aguas medio mariquita, sin señalar ni mirar a nadie, que por menos a uno le pueden caer un par de rayos;
Rayo, voltio divino,
amperio celestial,
mala compañía
cuando bajo el árbol,
de la lluvia te quieres cobijar.
En árido descampado
es fútil intento
del viento
y su puñetero vatio,
en vano tratar de guarecer.
(*) A o B, son iniciales que marcan el centro de anticiclones (altas) u ciclones (bajas) en un mapa español;
en uno americano o brexitánico las iniciales son H (high) o L (low)