La soledad, el sueño, y los anuncios de la tele, tienen su ENCANTO.

Animan al ZAPPING y procuran un SUEÑO agradable e hilarante

Todavía verano, y estando yo DE RODRÍGUEZ, echaron por dos canales distintos de la tele,
casi simultáneamente, dos buenas películas americanas de GANGSTERS. Las películas de GANGSTERS son un género de CINE por sí mismas, casi tan importante como las del OESTE o “de vaqueros”, semejantes a las POLICÍACAS, pero generalmente de mejor calidad, y con importantes diferencias. Por el Canal 13 de los curas, echaban “El Golpe”, THE STING, con Paul Newman y Robert Redford, y por otro canal algo más pagano, el canal, no la peli, “Uno de los nuestros”, GOODFELLAS, con Rai Liotta, Robert de Niro, y Joe Pesci; excelentes pelis con muy buenos intérpretes ambas, ambientadas en la Mafia Italoamericana en el Chicago de los años 30 la primera, y durante las décadas de los 50, 60, y 70 en Nueva York, la segunda.

De MADRUGADA y en la cama, alternando una peli con otra durante los anuncios,
ZAPPING del sano a tope, uno mismo se crea un estado de DUERMEVELA mejor al de cualquier droga, donde mezcla y confunde el recuerdo de lo visto en ambas películas, enlazándolas, con lo realmente vivido en cualquier momento y lugar, y con lo nunca visto ni vivido; no es modo apropiado de ver cine ni tele, pero no por ello deja de ser recomendable a efectos lúdicos.

EL GOLPE, The Sting, trata de dos estafadores, uno de poca monta, el personaje de Redford, especializado en el timo de la estampita, y el de Newman, más ambicioso y arriesgado, dedicado al engaño a
grandes corporaciones como la MAFIA; los dos se conocen mediante un amigo común, que al ser asesinado por la MAFIA, pone de acuerdo a los dos timadores en vengarse estafando al asesino, Capo en Chicago de la Muy Honorable Sociedad, truculento papel que le va de maravilla al actor Robert Shaw. Para ello eligen el negocio del AMAÑO y COBRO de APUESTAS deportivas para tentar al Capo a jugarse DEMASIADO dinero con un complicado SISTEMA TELEGRÁFICO, TELEFÓNICO, Y TELEX donde la TRAMPA consistía en apostar, en el ÚLTIMO MOMENTO, sobre el resultado de competiciones YA CELEBRADAS pocos minutos ANTES, en OTROS LUGARES del país; ningún mafioso se resiste a apostar SOBRE SEGURO gracias a una trampa.

UNO DE LOS NUESTROS, Goodfellas, tramada en un italoamericano ambiente MAFIOSO de Nueva York, narra el HISTORIAL LABORAL y la vida personal de un TREPA, interpretado por Ray Liotta, y su ascenso en la Corporación junto a dos compinches y amigos. Como todo TREPA corporativo, es ante todo un PELOTA
o CHAQUETERO consumado, que además no duda en LAMER CULOS, EXTORSIONAR, ASESINAR, y hasta TRAGARSE un MARRÓN, pasando una temporada en la cárcel por otros; como cualquier TREPA TIRALIVITAS, acaba tracionando a sus amigos y a la propia FAMIGLIA, cantando sus proezas al FBI para acogerse al TÍPICO programa de PROTECCIÓN de testigos, reservado a TREPAS y CHIVATOS. La actuación de un exagerado Liotta, riéndole sus torpes chistes a un mando intermedio de la Honorable Organización, que se las daba de gracioso, es magistral y riza el rizo del buen actor que se limita a SIMULAR reírse de cosas que no le hacen gracia.

- Liotta logra simular la falsedad de una falsa risa.
- Risa de un Lameculos haciéndole la Pelota al Jefe

- Va a ser que la Corporación más Corporativa es la MAFIA
- Y, ¿qué más MAFIOSO que los CHORIZOS del SÁNCHEZ?

¿Pelar gambas causa CALLOS?
Ver ambos films a la vez, dormitando a ratos, con el zapping entre canales para esquivar la TONTA DE LA CULA PUBLICIDAD,
altera y ofrece muchas SECUENCIAS sugerentes y divertidas, y la que más, es una de UNO DE LOS NUESTROS, cuando una Chorva le pregunta al personaje de Ray Liotta que cómo se ganaba la vida, y este le responde que era un simple operario, y ella le contesta que tenía manos demasiado SUAVES para un obrero o trabajador, y él se excusa explicando que era LIBERADO SINDICAL, lo que un americano supongo llamaría a full time labour union member.

A lo de “Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”, que por si acaso meten en los títulos de películas como estas, para no acabar en el fondo del río con un bloque de hormigon atado en las botas, habría que añadirle A QUIEN LE PIQUE QUE SE RASQUE