Pocos pueden permitirse un sastre hoy en día, pero hubo un tiempo en el que…

…Un tiempo en el que nadie tenía coche, pero muchos tenían sastre, aunque no pocos le pagaban con atraso.
En términos generales, el nivel de vida de las personas, al menos en Occidente y España, crece junto con el poder adquisitivo de los ingresos. Pero hay excepciones, en las que algunas cosas que antes eran caras, aunque asequibles, se han vuelto bienes y servicios inexistentes, o sólo al alcance de muy pocos. Una de estas excepciones es la de la Ropa hecha a Medida en las SASTRERÍAS, que ahora se ha convertido en la “Ropa de Confección” para los caballeros, y el famoso y afrancesado “Pret a Porter” de las caballeras, perdón, digo de las señoras; si una feminazi lee esto de “caballeras”, no se sabe como reaccionará, si decide utilizar ella misma el término, o pegarme una ostia como castigo por la comisión de tan Machista Burla, Befa, y/o Escarnio. NO ME GUSTARÍA AVERIGUARLO. La Ropa de Confección se vende en Grandes Almacenes y Tiendas, y el Pret a Porter en las Boutiques que estaban en Calles Comerciales, y en Grandes Almacenes; este galicismo, boutique, es tienda en francés.

“El Gobierno defiende un “traje a medida” para Cataluña con referéndum “consultivo”; así titula EL MUNDO del 1 de Julio la próxima charranada del goMierdo que, desde la Moncloa, arrasa lo poco que queda de España. Hay otro titular del mismo periódico que a lo de”hacer el traje a medida” lo llama “perfilar”, y también es cosa fina.
El sastre mostraba unos rollos de tela al cliente, para que escogiera la que le gustara más para hacerse el traje; una vez escogida la tela o telas, para el traje o trajes, el sastre tomaba las medidas del cliente, y ambos quedaban de acuerdo para la primera prueba. Antes de terminar de acabar y entregar, el sastre hacía dos o tres pruebas al cliente, para que el traje le “quedara bien”, o sea, cómodo y bonito. Con la Ropa a Medida la moda no variaba tan deprisa como lo hace la Ropa de Confección; pero hubo una funesta y nada elegante moda que amenazó, durante los años ochenta del siglo pasado con NO PASAR DE MODA, que fue la del CHANDAL. Esta prenda deportiva era cómoda, fácil de poner, y requería poco o ningún planchado; su inconveniente es que NO sirve para hacer ningún deporte propiamente dicho, sólo para ir un poco “más vestido” para ir o venir de hacer deporte. Además el CHANDAL no abriga en invierno, ni es fresco en verano; pero durante demasiado tiempo corrimos el peligro de que más de uno lo vistiera hasta en bodas, bautizos, y comuniones. Algunos maliciosillos decíamos que el CHANDAL era el uniforme de GALA del hortera.

La expresión de “hacerle un traje” a alguien puede tener connotaciones tan negativas como la de “hacerle la cama”, pero no tan graves como la meterlo en un TRAJE DE MADERA; pero esas cosas feas las tiene reservadas el PEO de la Moncloa para España y los Españoles, no para sus Amados SepaRatas ni sus Comunas, Taifas, o Provincias Traidoras Favoritas.

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