“Irene Montero, Marquesa de Galapagar, gasta 22.000 € del ala en Jardinería para cuidar las plantas de “SU” Instituto de la Mujer (nos cuenta OK diario del 5 de Octubre)
MIENTRAS TANTO, EL MARQUÉS SE FELICITA

ANTECEDENTES, (Manila, primeros años 30 a 1941, siglo XX)
Cuentan mis mayores que unos años antes del ataque nipón a Pearl Harbour, y la casi simultanea invasión a Filipinas, se puso de moda entre los ricos de Manila el contratar Jardineros Japoneses.

Los propietarios de estos jardines en Manila, eran una amalgama de ciudadanos filipinos, del Protectorado Americano que entonces eran las Islas Filipinas, previamente conquistadas a España, americanos en su
mayoría militares, y españoles empleados en compañías y empresas españolas con negocios en el país; los altos cargos de estas Compañías estaban en España (casi todos en Barcelona o Bilbao), excepto algunos Jefes que vivían en Manila Capital. Estos españoles, de Alto Rango Empresarial, solían también tener jardines. No los tenían los empleados y mandos intermedios, que eran jóvenes, y por lo general solteros, españoles “expatriados” por las empresas, pero sobre todo por sus propias familias(*), y eran los que se ocupaban de trabajos de campo, o de administración en oficinas.
La relación entre estos grupos era bastante fluida, los “jardines japoneses” eran espectaculares, los tiempos buenos, las fiestas y bailes casi diarios; la ciudad, aunque poco dormía, estaba tranquila en sus rutinas. Eran los felices 30, los jóvenes “expatriados” vivían, trabajaban, y muchos a la vez estudiaban; unos pocos, muy pocos, estaban inquietos, pero no por lo
que ocurría en Oriente, sino por las noticias que les llegaban desde España, sobre todo a partir de 1931, y todavía peor, luego más tarde, 1934 en adelante. Por carta, llegada en lentos barcos de vapor, tenían noticia, estos jóvenes españoles que vivían en Filipinas, de la mala deriva que llevaba SU Lejana Patria; aunque gracias al telégrafo de la Compañía se podían enterar antes de las Putadas más Gordas, que contra España y los Españoles, perpetraba el Frente Popular Republicano de aquellos ROJOS DE MIERDA. Y como no podía ser de otra manera, llegó el 18 de Julio de 1936, y en África, con el General Franco, El Ejército se sublevó, Mandos y Tropas en la Península y Baleares, en distintos puntos, y con diferente fortuna, se unieron a la Cruzada. Hubo dos Bandos bien definidos, el Nacional, y el Republicano, y dos Zonas Geográficas, la Nacional y la Roja, sin solución de continuidad, o discontínuas en el Mapa de España.

Los más, sobre todo en la tropa de reemplazo, hicieron la guerra en función de la Zona en la que les sorprendió el inicio de la contienda; otros escogieron Bando, a menudo cruzando Zona Enemiga para alistarse con los suyos; con Franco, oficiales del Ejército la mayoría, pero también bastantes idealistas civiles. Y no podían faltar jóvenes que residían en el extranjero, que decidieron acudir a la llamada de la Patria. Desde los cinco continentes vinieron, y de Filipinas, los más idealistas y concienciados volvieron a España para alistarse y empuñar las armas.

Unos pocos “expatriados de Filipinas” (Ovejas Negras) decidieron hacer la Guerra con Franco, y emprendieron el largo, y totalmente voluntario, viaje de vuelta a España; por lo menos una Empresa “Española” que no nombro, con sede en Barcelona, expulsó algún empleado, que tampoco nombro de momento, por UNIRSE AL BANDO NACIONAL. Este Joven Soldado de España, que perdió un hemano, también volutario, en el Frente, regresó a Manila en 1939, Año de la Victoria, a la edad de 23 años, condecorado y con el grado de Capitán.
La Corporación Española(?) para la que trabajaba, como Buenos Lameculos de Katatonia que eran y seguro son, le readmitió con fanfarria y ascenso.

Y en Manila la rutina siguió, recuperadas ya las habituales actividades de trabajo, estudio, y fiestas, para estos Jóvenes Españoles que fueron a la Guerra Civil…

…hasta el 7 de Diciciembre de 1941, fecha del ataque japonés a Pearl Harbour, y uno o dos días despues, la Invasión de Filipinas. El poco preparado Ejército Americano declaró Manila Ciudad Abierta, y escogió resistir en Batán y Corregidor.
Y AQUELLA SOCIEDAD DESPREVENIDA DE MANILA DESCUBRIÓ, que sus serviciales “jardineros japoneses”, ERAN EN REALIDAD OFICIALES DEL EJÉRCITO NIPÓN, que con rango MÍNIMO de Capitán, EJERCÍAN LABORES DE ESPIONAJE E INTELIGENCIA durante todos aquellos años; conocían perfectamente “quien era quien” en Manila, su poder político y militar, además de los medios que cada cual tenía a su disposición. Con la información obtenida “cuidando el jardín”, facilitaron la logística a sus camaradas invasores; el Ejército Japonés dispuso, a tiro hecho, de automóviles, camiones, almacenes, y hasta explosivos civiles.

LA MORALEJA (IN) MORALINA: NO SE FIEN DEL VERDE, NI DE LOS VERDES, Perroflautas,Ecologistas, y demás Ornamentales Melenudos Varios, Variopintos, y Variados.
(*) Era práctica habitual en esos tiempos “exilar” unos pocos años a los hijos rebeldes, “ovejas negras”; para ser rebelde bastaba una nimiedad como la de querer escoger una ingeniería diferente a la que tenían prevista los padres.