“Pasen señores, pasen, el espectáculo está servido”… no se sabe si el espectáculo, pero el desmierde seguro que está garantizado.
En Madrid, ya funcional capital de España, el menú a escoger está entre el API acosado por los poderes fácticos, Ramón Espinar, y la angelical estríper eclesial, Rita Maestre.
Al API sin título (Agente de la Propiedad Inmobiliaria, no titulado) lo apoya el mismísimo Pablo Iglesias, y a la oficiosa “clériga”, Iñigo Errejón; todo ello evidenciando, como es habitual, buen gusto y portentosa complutense intelectualidad,
como fácilmente se deduce con sólo ver sus carteles y murales de propaganda electoral. Libros no leerán, pero comics ilustrados y pintadas les molan cantidubi, o como ahora digan los niñatos esos cuando algo les gusta.
“Hay intereses de grupos de poder que se posicionan en función de qué ideas y sectores en Podemos le convienen más y ahora atacan a Ramón porque ahora han decidido que es mi candidato” (comentarios de Pablo Iglesias recogidos por el periódico el Mundo 3-11-2016). Declaraciones, si es que lo que pían estos se puede considerar “declaraciones”, que implican que los sectores del Partido que no le son afines están infiltrados por “grupos de poder”, potencialmente franquistas; todo el mundo sabe que los poderes fácticos son culpables de algo.
Y mientras tanto, el ideólogo Monedero, entre canapé y canapé, asimismo aprovecha para piarla: califica la angelical candidatura de Rita como “desviación”, para aseverar que se “perdería la capacidad de que Madrid apoye la política de Pablo”; ¿de verdad que a Madrid le importa la “política de Pablo”?…¿o la de Errejón, que viene a ser lo mismo?
A las cuatro de la tarde nos darán a conocer a quien han escogido para no sé que en Madrid, si al API o a la estríper…como si nos importara un bledo.



