Cosas bastante parecidas y democráticas, sobre todo ese cuento chino de la democracia, tontos del bote, y rebotes tontos.

Ya queda menos para la independencia dijo el pendiente pendejo, consultando el calendario; a los pendejos pendientes o pendejos colgados, se les da mejor leer el calendario que los mapas, ya que el arte de la cartografía se la atribuyen mayormente a la milicia, y al colgado se le antoja que la milicia es enemiga de la independencia.
Botarates y pendejos, colgados y pendientes, melenudos varios; voten tranquilos, voten contentos, pero boten dentro…parafraseando una frase que se escribe en las paredes de los cagaderos de los bares; y sobre todo, cuando los truenos suenen, que se den el bote, no me sean tan tontos del bote.
Camilo José Cela Trulock utiliza la expresión pendejo huevón, muy a propósito de lo que se les vendrá encima a algunos el 1º de Octubre, con referéndum, huevo y leche, como aquel flan de cuando Franco. Fue en su novela costumbrista, titulada La Catira*, cuya acción ocurre en Venezuela, y escrita en ese país,
cuando escribe lo de pendejo huevón; mejor darse el piro a Perpiñán, que quedar al pairo como un huevón colgado.
¿Acaso suspiráis, señoras?. No, caballero, pero a la de nada, a Perpiñán nos la piramos.
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