…En cristiano, la célebre Real Policía Montada de Canadá. Desde este Modosito Blog proponemos esa Fuerza Policial para que sea la que DE CURSO E IMPLEMENTE LAS EUROÓRDENES en la “Unión” Europea(?); ese país, Canadá, que en Norteamérica es como Bélgica en Europa, o un equivalente a lo que es el pueblo Lepe de los Chistes en España. Hay que aclarar que Lepe, el pueblo tan injustamente tratado en los chistes, no es el Lepe real de Huelva, de cuyas gentes nos consta su sentido común e inteligencia a quienes conocemos, personalmente, algún lepero o lepera; de belgas y canadienses, al no estar tan seguros, no podemos decir tanto.
![Königliche Mounties – Kanadas berittene Polizei - [GEO]](https://image.geo.de/30042930/t/1X/v3/w960/r0/-/mounties-gross-jpg--17589-.jpg)
(Y no, en España NO tenemos el Monopolio de los Tontos)
(Da lo mismo montar al revés: el Caballo conoce el camino)
La Base Europea de la Montada Canadiense estaría en Bélgica, para no desentonar con tanta tontería,
Este cuerpo de Policía Canadiense, es tan conocido como los Texas Rangers, nuestra Guardia Civil, la Gendarmería Francesa, o los Carabinieri Italianos. Aún así, estos Chaquetas Rojas, fama de muy listos NO es que tengan, justo debido a sus orígenes, o mejor dicho, a los orígenes de sus uniformes y equipamiento. De hecho, hay sólo otro colectivo, en todo Canadá, con más fama de TONTO que la Montada, que es la Dinastía Presidencial de los Trudeau. Pero a esos dejémoslos allí, que en la “Unión” Europea (?), de Presidentes Mermados ya tenemos ración sobrada. Lo que más llama la atención, del uniforme de estos policías, es la Chaqueta Roja. Cuentan las malas lenguas, que
Féminas Contrabandistas convencieron a estos guardias, cuya labor, entre muchas otras, consiste en vigilar las Fronteras, que el COLOR ROJO les favorecía; por si esto no fuera o fuese suficiente, los Honrados Tramperos, Honorables Buscadores de Oro, Precursores Emprendedores del Petróleo, Pacíficos Pieles Rojas, y demás Probos Habitantes de esas zonas tan poco pobladas, todos ellos Varones, y todos ellos tan CONTRABANDISTAS o más que las Féminas, acabaron por convencer a los de la Montada de que el ROJO era camuflaje IDEAL en un entorno forestal, verde en verano, y nevado blanco en invierno. Y lo grave es que esto se lo creen desde el Siglo XIX, lo que los hace idóneos para que la “Unión” tome algunos prestados a Canadá, CON EL FIN DE QUE SE ENCARGUEN DE ENTREGAR LAS EUROÓRDENES A SUS DESTINATARIOS; las EUROÓRDENES son documentos de extradicción que los estado miembros se cruzan inútilmente unos con otros. Otros detalles de la Montada son los de que van a caballo, no tanto por las largas distancias a recorrer en sus patrullas, como porque el CABALLO es el único del dúo de jinete y montura, CAPAZ DE
ENCONTRAR EL CAMINO DE VUELTA A SUS BASES O CUARTELES, y el de la funda “de solapa” del Revólver Reglamentario, también sugerencia de los Contrabandistas, con el argumento de que así es más fácil el acceso, y el cordón que une el cuello de la Guerrera Roja con la culata del revólver; este cordón, por una vez, no es idea de los Contrabandistas, sino de los mandos, ya que si sacando o devolviendo el arma a la funda esta se cayera, la recuperación sería sencilla, bastaría sólo con tirar del cordón. Asimismo, el cordón sirve para que los niños, si les da por jugar con la pistola, no puedan alejarse mucho del policía que se la presta.

TOTAL, SI LAS EUROÓRDENES SON TAN INÚTILES, POR LO MENOS QUE LA ENTREGA DE LAS MISMAS SEA VISTOSA
Ya decía yo, D. Félix, que la Policia Montada de Canadá me caía simpática, y ahora lo entiendo, porque los tontos siempre me producen ternura. Y buenas tardes, que se me olvidaba.
Y créame, los belgas no son más tontos que los franceses, sólo hablan peor, pero para nosotros es una ventaja, porque también se les entiende mucho más fácilmente.. 5 años en París y 6 en Bruselas han sido suficientes para comprobarlo, y si lo duda, ahí tiene una, que consiguieron el chollo de la sede de la Comunidad o Unión, que lo es, se lo aseguro, y lo digo porque lo he presenciado casi desde sus principios. Visité Bélgica en los años 70 cuando vivía en París, y era una ciudad casi muerta, donde, eso si, se circulaba divinamente y con bastante educación. Ahora es un caos, pero les cae dinero a raudales a costa de tantas miles de familia como se han tenido que establecer allí y con un poder adquisitivo más que considerable. Y no importa si no se habla francés o neerlandés (flamenco, vaya) porque todos hablan bastante bien inglés, lo que no era el caso de los franceses, que ahora se van enterando de que el chauvinismo sólo les sirve para andar por casa, como las batas de felpa.
Lo cierto, Dña. Margarita, es que fabrican unas excelente cervezas, y buenas armas individuales, cortas y largas (FN = Fabrique National). FN incluso llegó a fabricar motos, y un buen amigo mío, mecánico y restaurador de coches antiguos, encontró una enterrada bajo un montón de leña en su taller, y haciendo memoria recordó que se la habían dejado en prenda como pago de una reparación hacía 20 años o más, y el caso es, que medio en broma, comprobó que aún tenía gasolina, y le dio patada al pedal de arranque…y, ¡sorpresa!, encendió el motor a la primera. Pero reconozcamos que NO tenían escrúpulos en vender armas, y sobre todo munición a ETA.
Veo que Vd. se ha recorrido medio mundo; ¿cuerpo diplomático? (si no es demasiado preguntar).
Saludos, y muchas gracias por sus comentarios, de los que siempre aprendo algo.
Pues no, D. Félix, sólo que profesionalmente mi marido trabajó desde que terminó su carrera en la División Internacional de un banco muy conocido, por sus estudios y porque hablaba inglés y francés, y así hemos ido dando tumbos por el mundo casi 40 años, lo que da para muchos tumbos, se lo aseguro. Como puede imaginarse conozco a fondo el mundo de los diplomáticos, y no es tan glamuroso como puede pensarse desde fuera. Casi siempre mis amigas pertenecían a esa carrera (o sus maridos en la mayor parte) y hasta hemos llegado a coincidir hasta en dos o tres países con un mismo matrimonio. Tienen una gran ventaja, que compran donde quiera que estén las bebidas, el tabaco, y otras muchas cosas, sin impuestos, y aquí, entre nosotros, pues nos facilitaban también pagarlas a un precio mucho menor que el de mercado, pero aparte de eso, hasta que no llegan a embajador, el sueldo no es ninguna bicoca, y cada cuatro años tienen que volver a España y estar aquí al menos dos cursos escolares, y cuando están en su país el sueldo es el de un funcionario, quizás de un rango alto, pero sin más, y en su contra está que tienen que mantener un tren de vida similar y eso, para quienes no tenían una fortuna personal, era una auténtica ruina, lo se de buena tinta. La única ventaja real es que se encontraban ya con una casa prácticamente establecida, y un círculo de amistades también ya hecho por sus antecesores, lo que en cambio yo tenía que trabajarme sin ayuda, porque mi marido solía ser de los primeros en llegar cuando se compraba un banco en algún país, y partir prácticamente de cero. Nadie me lo había preguntado antes, pero quizás en el blog del general Dávila tampoco hubiera contestado, porque en ciertos círculos mi marido es muy conocido y yo no tengo derecho a que piensen que hablo con sus ideas y no con las mías propias, aunque naturalmente no diferimos demasiado en nuestras opiniones políticas, pero él ha sido siempre una persona muy prudente para expresar sus opiniones en público. Ahora, desgraciadamente, y después del ictus que sufrió, ya ni se si realmente tiene capacidad de opinar seriamente sobre nada. Una mente brillante reducida casi a la de un niño. No se lo deseo ni a mi peor enemigo.
Y espero que no le haya cansado con prácticamente la historia de mi vida, que tampoco ha sido tan divertida como muchos puedan pensar, sobre todo porque los hijos se crían casi como apátridas (mis hijas nacieron en París, las dos), y una de ellas se casó con un extranjero y ya va por el segundo divorcio. La más pequeña se vino a España sola en cuanto tuvo ocasión, y es la madre de mis nietos, españoles de pura cepa, y feliz dentro de lo que cabe en su matrimonio y en su vida.
Y colorín, colorado, creo que por hoy ya vale. Un afectuoso saludo