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Ancianitas, aprender a poner la mesa, Brasero, Copita Anís, Etiqueta en la mesa, Interminables sobremesas, Mesa Camilla

En las casas de antes había sitio para un cuarto pequeño; allí colocaban las ancianas la Mesa Camilla, o viceversa, era la Mesa Camilla la que colocaba, con ayuda de un ANÍS muy MONO, a las ancianas. Lo importante es que estas viejecitas se lo pasaban bomba sentadas alrededor de esta mesa.

La Mesa Camilla era un mueble curioso; llamaban así a una mesa, normalmente redonda, cubierta por un mantel que llegaba al suelo cubriendo las patas. Alrededor de esa mesa solían sentarse viejecitas solteras o viudas sin descendencia, o hijos y nietos que vivían en lugares lejanos, por lo que las visitas eran poco frecuentes en el mejor de los casos, o bien de conocidos o parientes locales; no hace falta decir que la mayoría de estas visitas las hacía gente mucho más joven con gusto o por compromiso, y que estos últimos se aburrían mortalmente. Pero para aquellas Señoras, el mejor mejor entretenimiento eran las reuniones con sus amigas de la Tercera Edad en torno a la mesa de alguna de ellas, encuentros como mínimo semanales, turnándose de casa; se conocían su ciudad más y mejor que el Alcalde o el Periódico Local, de haberlo.

Como por ahí dicen, envejecer es una PUTADA, pero PEOR es NO hacerlo.

Aparte las patas, el mantel o manteles podían ocultar al GATO y un BRASERO eléctrico o de ascuas, capaz de electrocutar a más de uno el primero, o el segundo de asfixiar a cualquiera de los presentes con rico monóxido de carbone, a todos menos al GATO, el más LISTO de la reunión.

Sobre la Mesa Camilla hay muchas historias y anécdotas, como la de un Gato que escogía, a capricho, el bolso de una de las visitantes, esconderse allí, y darse un paseo sin ser visto hasta el domicilio de la señora; suponemos que el Minino no era muy grande ni pesado. Otra que cuentan, es la de uno que estaba de permiso, y que por pereza dejaba para el ÚLTIMO DÍA, la OBLIGADA visita a una Tía. Felizmente Viuda, la de la Mesa Camilla, para hacerle compañía un rato; la resaca de ANÍS, chunga de Cojones, le duraba hasta después de acabado el permiso, ya en la Base o Campamento.

Que uno sepa, los ANGLOS, que son muy suyos, tienen mesas, aníses, camillas, reuniones y visitas de todo tipo, buenas y malas, voluntarias, u obligadas por mayestático protocolo; en la actualidad, los compromisos familiares se les han ido al Pedo.

Pero lo más parecido que tienen a nuestra Genial Mesa Camilla es “esto”:

LA MESA CAMILLA PARKER BOWLES, Reina Consorte de Inglaterra
Por lo menos hay una coincidencia. Tiempos duros antes y tiempos duros ahora. La verdad es que prefiero los tiempos duros de ahora que estar recordando o sabiendo cómo se vivía antes porque esa época no la podemos vivir. Sólo podemos aprender de dónde surgen las cosas nada más. Porque vivir el ambiente, lo que se respiraba, etc, no se puede saber. Lo de ahora sí. Tampoco es tan diferente. El mismo problema de raíz pero con diferentes nombres.
Mismo perro con diferentes collares; el Gato no los necesita.